C A L L E

 

Sentir el llamado, salimos de nuestra esfera. El rugido de las voces indignadas se aúnan en un grito nacido desde el interior del cólera y cansancio. El emblema se hace uno y el murmullo clama libertad. El cuerpo como símbolo de manifestación.

Samantha, la libertaria del clamor colectivo, la calle es su insignia, viste las prendas populares, las demandas de las masas, la irritación de un país…

Las fotografías son un trabajo realizado por las artistas Francisca Valenzuela y María Paz Hernández.


C A L L E, es una editorial propuesta como la exhibición de una mirada cruda sobre los avatares de un conflicto silenciado y violento. «El campo de batalla» entre los indignados y los corsarios de verdes, son la metáfora realista de una performance honesta y honrosa.

Honor a los caídos por la dignidad…

La crueldad y el duro ensañamiento de los corruptos del «orden público» son los versos que alimentan estrofas duras, vehementes y desoladoras, y son en C A L L E el juicio crítico de un historia de sangre en el Chile del siglo XXI.

Nota del Editor: 

El Drag Queen o actualmente conocido como “Drag” es conceptualizada como la personificación del género opuesto, la sátira de una exaltación dramática, sea femenino o masculino. Un acto de burla, la caricatura de una anti poesía, la representación de un reflejo crítico hacia los cánones y fundamentalismos religiosos y conservadores de la sociedad.

El drag como manifestación artística, proviene como denominación de la expresión  Dressed As a Girl (vestido como una chica) y no es sino, una performance visual, donde confluyen diversos elementos de ornamentación, vestuario, maquillaje y efectos especiales.

 

El lente rebelde de Erika Medina

EN un suspiro de estudio, en la colmena de la amistad y el rigor de la evaluación, una joven pionera destaca la moda como un encuentro de pasiones y temores. En la universidad, la presente editorial, exhibe la inocencia del comienzo y el talento de la valía… Las imágenes son …

Editorial Black en Casa

“No hay nada peor que la imagen nítida de un concepto difuso” (Ansel Adams)

La poesía de la espontaneidad…

Erika llevaba un lente, un aparato con un infinito fondo de sueños y pasiones, mientras que Francisco caminaba descalzo con un maxi suéter de lana en tono azul marino. En tanto la pequeña fotógrafa con una Canon T5 y un lente de 35 milímetros inicia capturas vagas, en la búsqueda de la nitidez en el retrato.

Fotografia: Erika Medina / Modelo: Francisco Molina / Styling: Patricio Velásquez.

El rostro en un cuadro nítido, desde el hogar ¿qué retrato?

Por un infinito living en el viejo Cochrane, en la urbe antiquísima del centro del ruido en la comarca penquista, su centro, recorría perdida, sumida en la observación por un clásico suelo de parqués  y unas paredes blancas que queman los ojos gracias a las puertas de luz que reposan en gigantes ventanas,  observa atenta el rostro de acceso noble, un Freste y su new look: Un color de cabello lógico.

¿Es la foto la impresión en el lente?, afirmó la “chica” quizás, ¿será tal vez acaso lo contrario? respondió TBH; Preciso un tocado, un sombrero replica Francisco, ¡de inmediato! advierte theblackhat. ¡parate acá! Francisco, “dame naturalidad” (tbh)…

¿Por qué?

¿Es una sesión fotográfica?

Maybe, quizás lo sea…

La vanguardia del rubor y el arte del maquillaje

«El maquillaje es expresión, expresión de libertad, es un regalo con sabor a liberación« Poder definir qué es arte y cuando la creación es una obra de arte ha sido un debate historiográfico, cuya génesis se encuentra en las vaguedades de las múltiples interpretaciones respecto a la calificación de esta …

Recetario Eluney: plantitas, belleza y sanación

Todo partió en Córdoba hace siete años en el bloqueo de la construcción de una planta multinacional de transgénicos, allí se abrieron mis ojos y el bichito que siempre estuvo en mi, afloró con mayor interés y deseo.

Las metáforas de la vida cuando suman experiencias que reflejan aprendizajes y saberes  cuentan con un valor adicional y no por la distancia del camino, sino por las lecciones y moralejas de tales pasos en el recorrido, y ese es el calor renovador, instructivo y consciente que Eluney representa a diario en sus jardín de sueños sanadores.

Bienvenidos a un estilo de vida autogestionado: Eluney alimenta y sana.

“Recuerdo siempre ver a mi abuela paterna, con su paico remojado en su mesita de luz, y también me acuerdo de su alcohol con matico para la friega en las rodillas”

Desde la sabiduría de mujeres más antiguas, es que nació la auto curiosidad por conocer y descubrir las múltiples propiedades y usos de las plantas, o más bien, el “bichito” como lo define Yoshi Rojas, la artesana detrás de este nuevo estilo de vida autogestionado, es que se inició la motivación del porqué transformó sus viejas usanzas de compras en la farmacia, por un maratón directo al patio de la Fitoterapia (sanar con plantas).

Eluney,  significa «regalo del cielo» sabiduría que en el presente supone la resignificación de la herbología y el uso de las plantas como alternativas sustentables y conscientes para el autocuidado, la alimentación y la “estética personal” mediante la conexión y el acompañamiento (apañe) durante esta novedosa experiencia.

Más que una marca, su cultora define a Eluney como un etilo de vida atemporal, hábitos y prácticas propias que al explorar por sí misma, decidió exteriorizar y democratizar su descubrimiento  y compartir con todos, su vocación como un discurso motivador para promocionar las hierbas y los productos naturales desde el conocimientos y la reeducación del consumo de las mismas.

Mi curiosidad por las plantas me implicó empezar a olerlas , empezar a probarlas en mi

  • Si me picaba un bicho, si me picaba un insecto ¿que podía hacer?

Hoy, tras años de auto estudio, puedo poner una flor de caléndula, que al frotarlas en mis manos, luego me la pongo en la piel y se desinflama la picazón de la picadura.

Yoshi Rojas ha conceptualizado su propia vida, sus predicamentos y su necesidad por discrepar respecto al mercado y la amplia variedad de productos en esta materia, “Eluney es un estilo de vida, es una forma de ser, mi forma de ser, dos elementos unidos, vivos de esa manera, me dedico a lo que amo, es mi manera  de aportar a este mundo”.

Cada producto, cada esencia y cada pomada que integra parte de la colección natural de tónicos elaborados son obra de un proceso de autogestión de su creadora, desde la plantación  y cosecha de cada planta, hasta cada dibujo explicativo, las etiquetas, la búsqueda de recetas, pero sobre todo la vinculación por redes.


Las plantas deberían tener un protagonismo total en la vida, sobre todo en el cuerpo, pues entre ellos existe una relación consciente


Cada producto, esencia y pomada que integra parte de la colección natural de tónicos elaborados por Eluney, son materializados en un proceso de autogestión por su creadora, desde la plantación  y cosecha de cada planta, hasta cada dibujo explicativo, las etiquetas, la búsqueda de recetas, pero sobre todo la vinculación por redes.

“No necesitamos ser millonarios para cuidar nuestra piel, nuestro organismo. Haciendo pequeños cambios, sumarle una alimentación sana, integrar las plantas en la ingesta de alimentos , todo se vuelve mejor”

Tiempo y paciencia es el lema de Eluney alimenta y sana, quien desde su compromiso con la naturaleza ha contribuido al quiebre de paradigmas y convenciones sobre el concepto de “belleza”, pues si bien, trabaja la sanación y la alimentación, también desde se ha incorporado la industria de la belleza mediante la deconstrucción y desestigmatización de la vocablo “estética”.


Todos tienen la conexión con las plantas de alguna manera,  si te vas para atrás, a la infancia, hay una reminiscencia y cercanía con la naturaleza, pues las plantitas son vida y lo son todo.

La estética Eluney es un proceso de percepción y observación, el cual tuvo una etapa de maduración y desestigmatización de su concepto, costó, desglosar su significado y llevarlo así a la práctica, despertar, que tardó 2 años en replantear la funcionalidad de las plantas como herramientas no solo medicinales, sino que también ayudan externamente.

Eluney busca configurar una estética propiamente natural, pero sobre todo utilitarista, la cual nazca desde el quehacer individual, desde el “hágalo usted mismo”, valores que solo demuestran con elocuencia el nacimiento de destrezas renovables, cuyos beneficios se encuentran en el tiempo, tanto contigo mismo, como el respeto al entorno y a la historia oculta detrás de cada punto verde, sabio y hetereo que se reproduce ante nuestra vista, ese verde sanador, ese verde Eluney.

Una civilización corporal

¿Es la indumentaria una consorte protagonista de la Historia, o, más que aporte, escupe opresión?

Nadie enfrenta mejor su día, que con alguna que otra prenda sobre un particular esqueleto que no busca figurar ni mostrar, sino por el contrario, encajar e inclusive confluir en una muy cómoda e invisible caminata con paso firme por las crudas y muy tecnológicas veredas de la vida, o actualmente llamada cuarentena ¡valor!

Desde la infancia ha sido la estética la protagonista idealista en la mente forjadora de una visión academicista de la moda, perdón “indumentaria” para nuestra “Chic” Historiadora con negrita y mayúscula para destacar la relevancia invisible de su profesión en un país de tecnócratas anti humanidades.

Javiera Fermandoy, actualmente estudiante de Magíster en Historia y licenciada de la misma materia en la PUC, santo grial de la historia en Chili, o también llamada Pontificia Universidad Católica de Chile, quien hoy nos aporta sus reflexiones sobre el: “rol de la moda en la construcción de la historia moderna”…

 “La indumentaria va en el cuerpo, no es un objeto que está varado, existe y es parte de nosotros” (Javiera Fermandoy)

Es el presente un escenario donde está abiertamente naturalizada la idea del “vestirse” práctica que resulta cotidiana, y en la cual no siempre las personas se detienen a pensar ¿qué implica este hábito?

En la reproducción de “reflexiones” nuestra Historiadora con negrita nos cuenta a modo de respuesta: que tal proceso, el vestir, es un aprendizaje, el cual tampoco resulta natural, pues forma parte de la formación personal (desde lo que uno hace), pero también es un aprendizaje social, el cual es el resultado del proceso civilizatorio.

Es fundamental reconocer en ello, que no son los cuerpos elementos naturales en sí, por el contrario, los cuerpos son parte de una construcción en la cual intervienen distintos elementos, todos partes esenciales del ser, los que van desde la indumentaria hasta cualquier objeto que comparta espacio es nuestra cotidianidad.

La filosofía del vestir, no es una realidad ajena y es aquí, donde surge el concepto de indumentaria, para lo cual Fermandoy cita:

“El término indumentaria designa en sí a las diferentes vestimentas y adornos que al cubrir la totalidad o porciones del cuerpo desnudo, lo inscriben en un tiempo y en un espacio determinado y en su relación con este cuerpo, que participan en la construcción del relato identitario de los sujetos” (Pía Montalva, Tejidos blandos. Indumentaria y violencia política en Chile, 1973-1990)

El porqué inferimos que la indumentaria, es decir, todos los elementos con lo que recubrimos continuamente el cuerpo, los cuales no solo pueden ser ropa, también accesorios, incluso los tatuajes como prácticas corporal: son o igualmente forman parte de la identidad, donde es la indumentaria un factor de expresividad.

ASIMISMO es la imagen de las identidades corporales igualmente juzgadas de forma positiva, es decir, que le permites ser aceptados en ciertos círculos sociales, así como también de forma negativa, en donde encontramos, cuerpos que pueden ser vulnerados y marginados del espacio de socialización.

La identidad se forja con el uso de un perfume, incorpora los hábitos de higiene, incluso las prácticas deportivas o la alimentación, y es aquí, en la expresión, donde surge la indumentaria: 

“Como un acto que modifica a los cuerpos, los altera a medida que se encuentran en constante cambio. la indumentaria va a transformar al cuerpo y volverlo presentable, socialmente aceptado, incluso deseable”.


Rol de indumentaria…

El rol de la indumentaria va cambiando constantemente a lo largo de todos los siglos, pero en esencia, ésta es, un elemento que te modifica, que te moldea y que te cambia, por lo tanto hace que se ajusten los cuerpos a las distintas instancias sociales, lo cual va totalmente medido y regulado por las normas sociales de las distintas épocas y a los distintos espacios.

Cuando se habla de indumentaria siempre se debe pensar en qué espacio, en que tiempo y en qué imaginario se plantea hablar del concepto:

Es distinto pensar la indumentaria del inicio de la edad media, donde todavía no existía el concepto de moda propiamente, allí, se hablaban de cuerpos cubiertos de pies a cabeza por túnicas que no estaban ceñidas al cuerpo con una estricta sujeción a lo religioso, versus a lo que se piensa en la actualidad, en donde hay libertad respecto a la vestimenta y donde las cargas simbólicas se van transformando y adaptando conforme el contexto situacional.

TAMBIÉN es rol de la indumentaria jugar un papel protagonista en la idea de regular o de controlar ciertas conductas y ciertos comportamientos, no solo actualmente, ya desde Foucault se puede pasar a la indumentaria, también como un factor contestatario:

 “Es la indumentaria una forma de regular los cuerpos, partiendo por ejemplo desde las distinciones de género las que se hacen a simple vista a partir de la vestimenta«


El ejemplo más claro: el canon del pantalón masculino muy consolidado en el siglo XIX el cual reguló la idea de masculinidad, es aquí entonces donde efectivamente el cuerpo queda regulado por las normas que te atañen al traje como simbolismo, no solo de estar vestido sino donde la indumentaria condiciona, no por naturaleza, sino porque encaja, moldea.

La indumentaria para finalizar es un acto totalmente político, porque es el yo quien toma decisiones, normalmente nos ajustamos desde la indumentaria a estas normas sociales. 

Sabemos cómo vestir, le damos contexto, si es de día, se ocupan ciertos textiles, y es así, pues la industria se vuelve aceptable, siguiendo la idea de transformar al cuerpo y encajar, pero cuidado, el cuerpo puede ser “subversivo” siguiendo con las líneas de Judith Butler…

Es entonces, la indumentaria un motor transversal en la construcción de identidad en la historia moderna, pero es también la indumentaria un motor de transformación, en la cual aún persisten silogismos propios de fuertes construcciones morales, las cuales reconocen en la moda, en la indumentaria, formas de aceptar y también mecanismos de combate, lo cual será motivo de una nueva reflexión en “Hablemos de” prontamente…