El lente rebelde de Erika Medina

EN un suspiro de estudio, en la colmena de la amistad y el rigor de la evaluación, una joven pionera destaca la moda como un encuentro de pasiones y temores. En la universidad, la presente editorial, exhibe la inocencia del comienzo y el talento de la valía…

Las imágenes son un trabajo colaborativo de un equipo multidisciplinario bajo un proyecto documental de la carrera de Comunicación Audiovisual cursada en la Universidad-Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás.


El mundo de la fotografía, la música, los conciertos y la “moda”…

Entre una multitud que abusa del fervor espontáneo, la euforia generalizada y el digno afecto por un amor platónico, un concierto, la proclamación de un dios también llamado cantante, es el espacio digno para que una pequeña risueña, hoy ya no tanto, Erika Medina, recorra atenta cada minúsculo detalle de un momento y pueda retratar consigo el instante de la imagen de esa diosa del concierto.

“Todo partió cuando empecé a hacer fotos a la naturaleza, las flores, gotas de agua, todo muy macro, pero el destino y un matrimonio me llevaron a alto voltaje”

Desde Tomé al mundo del Lollapalooza, esa es la travesía de una mente sensible, humilde y una buscadora incansable, así es como desde la experiencia, esta editorial retrata a la “chica” una observadora de momentos, la escritora de miradas disidentes, la valiente que quiso salir y descubrir su camino.

La fotografía para esta artista es una exposición simultánea y originaria de instantes y oportunidades. Una grabación íntima de momentos importantes para las personas, el relato constructor de una realidad distinta, imperfecta, pero elocuente.

… En el Lolla le hice una fotografía a “youngcister” desde lejos, y justo en ese momento estaban llorando y abrazándose con un amigo. A los meses después cuando nos reencontramos en persona le dije que yo había sacado esa foto y me dijo: Cuando vi la foto fueron muchas las emociones que sintió en el escenario, llorar, sentirse importante, esa foto fue muy importante…

Estilos, técnica y moda

Los momentos, los cuerpos, la identidad y la iluminación son los factores que preocupan la suspicacia de Medina, pues su impronta precisa construir la fotografía en el momento y no en el  trabajo posterior, la edición. 

Su proceso creativo radica en la espontaneidad, recurso que le permite no abusar del montaje, por el contrario, todo gira en torno al objeto, y desde allí, el ánimo escultor de detalles para mejorar la narración.

El aire, el contacto directo de personas en sus cúspides y esferas, son la urbanización que describe su estilo, pues si, su personalidad es “urbana”, una interpretación seductora de la calle, las emociones, el ruido, el movimiento y las bienaventuranzas de la rutina.

La moda está presente en cada imagen que esta artista reconoce en su amplia galería, el vestuario es un recurso fundamental, pues es la música un espacio que reconoce en la indumentaria una conexión estrecha. Cada músico, cada persona que alberga identidad, posee una mirada crítica y auténtica de construir su imagen mediante el textil y sus ornamentos.


Valoraciones y pensamientos

“La gente que busca a los fotógrafos no ve en sí, el valor de los profesionales que están detrás de un lente. Piensan que sacar una foto es fácil sin conocer todo el trabajo que hay detrás. No le pagamos y era, pues todo es una colaboración”

De las meras intenciones no se logra el debido sustento, la paradoja del artista en la conjugación poco afable entre la persecución de la vocación creativa versus la retribución monetario que un noble oficio representa en su entrega. 

“Hoy no se valora tanto la fotografía, aun cuando es muy importante para la imagen de una persona”

Es esta hipótesis la que recuerda la importancia de las artes, la fotografía en particular, como una tarea pendiente entre la comunidad y un mercado naciente. Construir discursos que comprendan la reciprocidad de un arte, el rescate de un oficio más que una entretención.

Encanto que con el ir y venir de muchos, pero hoy de Erika, motivan el viaje ilustrado hacia reflexiones autodidactas que permiten la comprensión de una realidad actual: la fotografía y las artes como monitores de abandono y falta de compensación justa.

Mirar al pasado es una viaje directo a los aprendizaje para el mañana, y en la introspección especial de la fotógrafa como un mensaje de la Erika de antes para la del hoy, las palabras salen con emoción y nostalgia:

“Cualquier error que cometa tiene que bancarsela cien por ciento, porque de los errores se aprenden demasiados”

Y a la Erika de hoy…

«Ayer, si fuese ayer le quiero a decir al presente que, “sigue aprendiendo, pues en la acción se aprende caleta”

Nota del editor: Gratitud infinita a la disposición incondicional de una fiel consorte de la captura de los recuerdos del presente. Cuanto valor predomina en una artista y su oficio, a todos, a ti Erika, por un trabajo encomiable y digno de todo elogio, gracias.

Gracias, Gracias, Gracias…

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